Poemas
desde el origen hasta la muerte
Poesía
de Jorge del Río (Chile,1955)
Por
Amante Eledin Parraguez
Toda
gran poesía es un ir hacia el hombre, hacia la humanización de la
vida, que al parecer va en sentido contrario. De alguna manera los poetas bregan
por rescatar el Ser desde los infiernos, levantarlo del abismo, sacarlo de la
temporalidad hacia un mejor sitio.
Algo de este afán encontramos
en la poesía de Jorge del Río no habla de si mismo; deja que su
poesía diga, aunque parezca un contrasentido, porque la poesía de
este poeta es una poesía del ser. Y
para
decir hay que buscar, hurgar y construir. Es una construcción, un hacerse
lentamente en la palabra. Al emprender su lectura y seguir el hilo de sus versos
uno se siente llevado por una letanía. Es una melodía como un ondear
de olas que de pronto se agita en tormenta. Así como sus versos discurren,
Jorge del Río es un poeta que vive para construirse y encontrarse: "Yo
soy en lo que me encuentro / Yo en lo que me construyo y yo en lo/ que me deshojo"
Esta letanía de la existencia es constante: "dónde cuando
me busque al morirme/ una y otra vez/ dónde después de preguntarlo"
Y su caminar se cierra en el círculo del ser: "Yo seré después
aquí/ aquí dónde siempre seré en mí/ siempre
en mí seré"
Su lenguaje es existencial; se busca,
se halla, se pierde; se reencuentra. Habla para si mismo como si hablara para
otro. Habla para otro como si lo hiciera para si mismo. Es un diálogo abierto,
constante e inacabado. Su poesía es un batir de olas leves, fugaces o eternas,
en un mar que está más adentro que afuera. Por eso nos dice: "miro
como la vida a mis adentros mira desde afuera"
"El hombre
es carencia de ser, pero también conquista del ser" dice Octavio Paz
en su Arco y la lira. Este, creo, es el afán permanente del Poeta
Jorge del Río no solo a través de Los poemas del callejón
de adentro, sino también de sus libros anteriores, Vuelvo al origen
(1999) y Soy desde la muerte (2001)
En los Poemas del callejón
de adentro (2004) resuena una voz muy personal y distinta pero igual. Es una
voz que surge desde si mismo y para si mismo, no sin dejar de ser la voz de otros.
Esa igualdad radica en que comparte el afán de todo poeta de revelarnos
la condición humana, por eso es un poeta que habla en solitario, se habla
a si mismo y a los demás.
"Esa
que viene en la ola
es mi voz que golpea con furia..."
Al
oírse esta voz, también escucha la voz de los otros. Y en esos otros
está el hombre mismo:
"Tengo
por mi canto a todo el hombre
que viene por mis ojos adentro.."
Y
luego, reafirmando su afán de búsqueda y encuentro con el ser del
hombre, el poeta nos dice:
"Yo
escucho mi voz
desgajándose de mi garganta...
Así como yéndose
a la vastedad
Yo la escucho en mis abandonos."
Desde
aquí ya se anuncia la bajada del poeta a los "Infiernos" en su
tarea de rescatarse a si mismo. ¿Rescatarse?, ¿Desde dónde?,
¿Desde qué?
Ese amplio callejón es una forma de señalar
la vida misma, pasadizo por el que vamos resolviendo nuestras necesidades, nuestras
angustias y nuestras esperanzas. ¿Dónde está la salida? ¿En
la vivencia intensa de la vida? ¿En la poesía misma? En esta búsqueda
constante; en esta bajada, pareciera que el poeta no encuentra una respuesta definitiva.
Nos dice en su poema "A mis honduras"
"Es
que de tanto ir a la hondura
la hondura se me hizo obscura"
El
poeta se ha entregado a su palabra, no hay pretensión más que hacerse
en la poesía. El silencio que toma lugar en su poesía es su herramienta
y su razón. Aquí está lo que toda poesía debe traslucir,
la permanente inquietud por el sentido de la vida, el cuestionamiento de la existencia
y la búsqueda de la permanencia. Es una poesía del ser, y su presencia
en otro tiempo. Aunque su mayor inquietud es la vida, también la muerte
lo hace proferir su aullido. En su poema "A mi tristeza", hablándose,
a todos nos interroga:
"Y
la vida
¿Qué será vivirla sino
el riesgo permanente
de morirla?"
Si coincidimos
en que la poesía es lengua desgarrada o arrancada, como lo diría
S. Pey, en los poemas del callejón de adentro encontramos también
la imagen del hombre desgarrado, pero que sin embargo se encuentra y se unifica
en el lugar mismo de la poesía.
"Es
que amo la poesía
allí frase adentro donde permanece ardiendo"
El
poeta es un solitario que busca un fin para el ser humano en su totalidad. "Yo
el que habita en cada individuo de mis soledades/ yo permanezco/ yo solo drenado
en mi sombra"
Volverse hacia si mismo no significa desconectarse
del flujo universal y dejar de pertenecer al todo. El poeta busca, brega por encontrarse;
por hallarse, para ser en ese hallazgo. La poesía contiene esa totalidad
ardiente. En estos poemas de Jorge del Río llama la atención ese
"Yo" que aparece constantemente; esa voz que se habla a si mismo, pero
que al leerle es un "Tú", como el propio poeta lo ha manifestado.
Entonces ese "Yo" es una invitación constante a ser "Tú",
es decir, a través de la primera persona, encontrarnos todos en un mismo
lugar. Pero finalmente el encuentro ocurre en la poesía: "Porque
vienes conmigo melodía/ Ahí contigo yo vengo en la envoltura de
tus sonidos"…"Yo soy lo que nadie / Lo que nadie dice… Solo mi verso
como campana / Yo soy en mi verso"
Los poemas de Jorge del
Río están en un lenguaje sencillo, esencial; que alcanza su madurez
personal, pero que está hecho de palabras que llegan más allá
de su habitual significado. Son palabras que se trenzan para decir lo indecible;
que erigido en sus imágenes, alcanza su plenitud, es decir; la poesía.
* * *
Jorge del Río; poeta nacido
en Santiago, 1955. Miembro de la Sociedad de Escritores de Chile y Director de
la Fundación Pablo Neruda. Ha participado en numerosos encuentros, presentaciones
y lecturas poéticas de diversa índole y con distintos poetas nacionales
y extranjeros. Sus obras publicadas son: Tiempos de Ensueño, 1986;
De los Oleajes, 1988; Adiós a los Años duros, 1991;
Hambre tardío, 1993; Los Poemas del Insomnio, 1996; Vuelvo
al Origen, 1999; Y Soy de la Muerte, 2001; y "los Poemas del
callejón de Adentro", 2004.