
Danza de elefantes
Por Marcelo Munch
www.marcelomunch.blogspot.com
De civilizar, es lo que se entiende por educar, instruir a alguien. De civilizar, se entiende, sacar del estado primitivo, llevar a un país la civilización de otros más avanzados. De civilizar, introducir una cultura sobre otra… acaparar sus creencias de manera unilateral, extirparlas si fuera necesario, eliminar los elementos que se esmeren en mantener lo arcaico y lo obsoleto, destazar a los que los reproducen, no preguntar por posibles entendimientos ni caminos alternativos, no dialogar, no construir en conjunto, imponer.
Pues al deseo una estampida de secretos incoloros lo más dolorosos posible, un fuego de metralla silente con textura de voz sin tela de juicio, una cascada de claveles rudos de fieltro color a papel con elefantes peregrinos que se acercan y desbaratan las casas y las chozas de paja de pobre villorrio, y los aldeanos dejan que suceda esa comparsa entre cánticos de una inusitada alegoría, dejan que los elefantes libres lleguen e inseminen con sus pisadas de grandes la aldea las chozas, Es la hora, dirán los aldeanos, Es la hora en que de nuevo construyamos nuestro plebeyo imperio, y yo miraré exacerbado, Pero de qué hablan, ¡están destruyendo sus casas!, diré yo, ¿Destruir?, me dirán ellos entre destellos, ¿De qué diablos está hablando este tipo?, me contestarán mirándome como un ser primitivo, y tendrán razón sus nupcias enmadejadas de centauras, por siglos rituales han bebido de la vida y comprenden mejor los abismos, y yo de abismos no soy inocente, el abismo no concedo pues me enseñaron en la furia de las escuelas donde cercenaron mi quimera primera que conocer es lo que poseo, Los elefantes han venido a enseñarnos, escucho y medito, tomo mi pausa que no pronuncio pero que de todos modos impongo, medito a fuego, Es la hora de construir otra orilla y son amigos, repito como loro, es lo que veo y no quiero creer, y yo corro y huyo de ellos los elefantes porque no quiero creer y nada me pertenece, y ellos no me ven porque no les pertenezco y yo los odio, y ellos no me odian porque no hay nada que perdonar y siguen su camino de viento y se marchan, y yo miro la planicie que fuera aldea y no veo desastre ni llanto, y entonces me miran, me miran todos y me avientan un balón para que yo lo detenga y les lance un centro pase largo para jugar alegres, como si fuera exacto, como si fuera sueño y lo que tiene que ser, y yo casi atisbo pero me resisto y dibujo desde mis ojos y mi creencia una endeble silueta de palabras sobre lo que veo y denomino íntimo, y sé me contradigo porque aquello existe y duele, vaya que duele, y no alcanza estrofa alguna mía ni de nadie para enmarcarla con su agujero y colgarla en una pared, no alcanzan mis nombres ni mis dientes para hincar de raíz, no alcanzan ni mis palabras para explicar cuánto hubo de acontecido, y cuánto de todo siempre queda pendiente, no alcanza nada, palabras, todo sigue en deuda, la escritura es un ideal muy pobre.
Ejemplo citado en www.wordReference.com, Diccionario de la lengua española:
- A estos niños hay que civilizarlos antes de que causen algún daño.
Civilizar: Se conjuga igual que cazar.